Antonio Machado Ruiz: 150è aniversari del seu naixement

Heu aquí uns petits tastos  —molts textuals— d’altres facetes del poeta, potser no tan conegudes.

Vessant politicoideològic:  «Razón tienes, diosa mía, cuando dices que la República  —¡tan deseada!, yo confieso haberla deseado sinceramente— nos ha defraudado un poco. La cuestión de Cataluña, sobre todo, es muy des­agradable. En esto no me doy por sorprendido, porque el mismo día que supe el golpe de mano de los catalanes, lo dije: “los catalanes no nos han ayudado a traer la República, pero ellos serán los que se la lleven”. Y, en efecto, contra esta República, donde no faltan hombres de buena fe, milita Catalunya. Creo con don Miguel de Unamuno que el estatuto es, en lo referente a hacienda, un verdadero atraco y en lo tocante a enseñanza, algo verdaderamente intolerable. Creo, sin embargo, que todavía  cabe una reacción en favor de España, que no conceda a Cataluña  sino lo justo, una moderada autonomía y nada más.» (Cartas a Pilar, Anaya, M., 1994, p. 259-260).

«En esta egregia Barcelona —hubiera dicho Juan de Mairena, en nuestros días—, perla del mar latino, y en los campos que la rodean, y que yo me atrevo a llamar virgilianos, porque en ellos se dan un perfecto equilibrio entre la obra de la naturaleza y la del hombre, gusto de releer a Juan Maragall, a Mosén Cinto, a Ausias March, grandes poetas de ayer, a otros grandes también de nuestros días. Como a través de un cristal, coloreado y ni del todo transparente para mí,  la lengua catalana, donde yo creo sentir la montaña, campanilla y el mar, me deja de ver algo de estas mentes iluminadas, de estos corazones ardientes de nuestra Iberia. Y recuerdo el gigantesco Lulio, el gran mallorquín.» («Desde el mirador de la guerra» La guerra. Escritos 1936-1939, Emiliano Escolar Editor, M.,1983,  p. 273).

Vessant d’amics: foren molts  (J. M. Palacio,   Joaquim Xirau, etc.). Em centro en aquest darrer. «...Fou amic del figuerenc J. Xirau, amb qui compartia, a banda del camí a l’exili,  el gust per la filosofia i l’entusiasme per la música popular i, a més, valorà positivament un treball de Xirau, Charitas, on el poeta sevillà simpatitza amb la postura de Xirau de posar l’amor al centre de la doctrina cristiana i no el Crist crucificat i agònic unamunià. En aquest sentit són molt aclaridors uns mots d’I. Aragay (Avui, 10-XI-1995): 

«Paréceme que J. Xirau, un catalán de pro que honrará España, ha entrado con pie derecho en la filosofía.» (Gent que ha fet història, 2015, p. 552-553).
 

Vessant docent: «A los estudiantes os está reservado un gran papel en la revolución, ya que toda revolución no es sino una rebelión de menores. Además, yo he tenido siempre un  alto concepto de vosotros. He expresado ya en otras ocasiones que la enseñanza española no podía reformarse, encauzarse de manera eficaz, sin la colaboración de los estudiantes. Tampoco he creído justa la idea del estudiante apolítico. Los estudiantes deben hacer política; si no, la política se hará contra ellos.» (Ahora, 1938).

Com a catedràtic de francès i membre de tribunal: «Mi madre [Maria Capdevila d’Oriola, fou catedràtica de francès de l’institut R. Muntaner de Figueres i de Matemàtiques de l’institut J. Balmes de Barcelona] se indignaba  mucho cuando oía hablar de Antonio Machado, porque lo había tenido en el tribunal de sus oposiciones a catedrático  de francés y él había estado leyendo ostensiblemente el periódico mientras ella exponía su tema. Además, como le había tocado Vida y obra de Le Fontaine, había tenido que exponer el tema —muy libertino— de sus Cuentos (y el no menos “libertino” de la propia vida del novelista), y Antonio Machado, al final de su exposición, le había reprendido diciéndole que “no eran temas propios para señorita”.» (J. M. Gallart Capdevila).